La comunicadora Meme Yamel y la actual vocera de las juventudes del PAN, Natalia Torres, se conocieron en un programa televisivo de debate político. Su diferencia ideológica no les impidió desarrollar una relación personal que las condujo a producir un espacio mediático que tuviera como eje la socorrida formula de mostrar ideas encontradas que generen debate y por lo tanto audiencia, con el fin de que este espacio se convirtiera en una opción más para generar ganancias, pero también le sirvió a Natalia Torres para convertirse en la vocera juvenil del nuevo PAN.

En esta aventura, Meme produjo el canal llamado “Hablemos Derecho” y Natalia Torres, actual vocera del PAN, fue la encargada de representar al pensamiento conservador de derecha y recibir diferentes invitados. Meme y Natalia decidieron que el primer invitado fuera Poncho Gutiérrez, sarcástico humorista político quien trabaja en SDP noticias, medio corporativo propiedad de Federico Arreola.

Según la productora Meme Yamel. se les ocurrió hacer algo que ella llama un estudio de caso, evidentemente Meme ignora lo que eso significa, pero la mayoría sabemos que un estudio de caso va más allá de montar un pleito para enganchar audiencias. Por otro lado, la actual vocera del PAN declaró que la intención de este programa fue la de transformar mentes y crear criterio a partir de juntar audiencias, es decir, se entiende que el verdadero objetivo fue generar likes, vistas y seguidores, pero además la influencia suficiente para ser reconocida como la actual vocera de las derechas juveniles del PAN.

Usar a las personas como una manada de entidades que obedecen impulsos emocionales les salió muy caro a dos de estas tres personas. Veamos:

Para promocionar el podcast en cuestión llamado “Hablemos de Derecha”, perdón “Hablemos Derecho”, tanto a la productora, Meme Yamel, como la protagonista Natalia Torres, actual vocera del PAN, y al señor conocido como Poncho Gutiérrez, se les ocurrió simular un pleito, es decir hacer un montaje de escenas actuadas y por lo tanto falsas, para enganchar el interés de sus diferentes públicos, por un lado los seguidores del señor Poncho, afines a la cuarta transformación y por el otro lado a los no tantos seguidores de Natalia, personas que odian a la cuarta transformación y por lo tanto son afines al pensamiento de derecha históricamente conocido como el conservadurismo. Grabaron el montaje y lo hicieron público consiguiendo su objetivo, el video de hizo viral, motivando una fuerte interacción marcada por adjetivos soeces propios de un radicalismo fanático.

Al notar que la interacción alcanzó niveles que ya estaban afectando su intención de gancho mediático decidieron hacer pública una explicación la cual se sostuvo con el argumento de que este pleito montado era en realidad un experimento social para mostrar lo mal que se ven las personas cuando defienden sus convicciones con vehemencia.

Y nuevamente, con tal de no reconocer sus verdaderas intenciones mercadológicas, usan el concepto conocido como “experimento social”, para justificar la falta de respeto por las personas que los siguen. Antes de avanzar, es preciso recordar que un experimento social es una serie de circunstancias creadas para medir la reacción en la conducta del ser humano en un entorno social, esta metodología tiene como elementos principales, la disrupción que sacude la conciencia, el análisis de los datos obtenidos que generan información cualitativa y el control de efectos, en el cual, los sujetos observados deben ser informados, lo más pronto posible sobre su participación en el ejercicio de investigación. Por lo tanto, la explicación simplista de estos tres comunicadores es una burla más a sus seguidores, a quienes denominan: “nuestras audiencias”.

Considerando entonces que el video usado como gancho para promocionar el podcast no fue un experimento social sino un simple, burdo, elemental y mal actuado montaje, podemos entender que los seguidores de Meme Yamel y del señor Poncho Gutiérrez se sintieran usados y por ende ofendidos, lo que les motivo para entregarles, a Meme ya poncho, una fuerte reprimenda en forma de reclamos, insultos y abandono de followers en sus plataformas. En cambio, para Natalia Torres cuyos públicos están acostumbrados a que los emisores del pensamiento conservador sean desmentidos un día si y otro también. Y que su forma de comunicar está basada en la mentira y la calumnia, pues entonces ella salió ganando en exposición mediática y en un puesto que ahora ostenta como trofeo: la vocería de las juventudes del Partido Acción Nacional.

En conclusión:

Existen en México medios de comunicación corporativos que no tienen como objetivo cumplir con la naturaleza social y empresarial que puede generar recursos económicos a partir de otorgar a la sociedad servicios de información necesarios para la construcción de sociedades libres y democráticas. Su labor, de estos medios, es mercenaria y sometida al poder económico, que, con tal de no seguir perdiendo oportunidades de negocio, son recurrentes en prácticas nocivas ejecutadas por sus empleados sin importarles dos de los principales activos de los negocios mediáticos: la reputación y la credibilidad.

Es muy evidente que la apertura mediática que nos permite usar plataformas digitales como Youtube o TikTok para ejercer el noble oficio del periodismo, ha sido un duro golpe para el control ideológico y cultural que ejercieron de manera exclusiva, los grandes emporios mediáticos. Este fenómeno ha generado la aparición de programas, podcast, revistas digitales, transmisiones en vivo, canales emergentes, y una gran cantidad de personas que nos atrevimos a comunicar sin contar con la infraestructura ni la tecnología para hacerlo con la calidad y la producción con la que cuenta una cadena de televisión o un periódico con presencia nacional, por lo tanto, el principal diferenciador, entre los yutuberos libres y los chayoteros es la autenticidad.

Si Meme Yamel y Poncho Gutiérrez, con tal de ganar más audiencias, son capaces de ignorar códigos de ética fundamentales en la creación y conservación de la valiosa credibilidad, es momento de que se dediquen abiertamente a ser las copias progresistas de Brozo y de Carlos Loret de Mola, en lugar de invocar conceptos como los estudios de caso y los experimentos sociales, como si la gente no fuera capaz de notar que el resultado de su fallido montaje no fue una investigación social, sino que Natalia Torres en convertirá en una vocera más que defenderá los intereses del nuevo Partido Acción Nacional.

Una cosa es la civilidad basada en la tolerancia y el respeto a las ideas y otra muy diferente es que los comunicadores auténticos se asocien con personas que defienden conductas que han dañado al país, perdiendo su autenticidad, reputación y credibilidad. Con las audiencias no se juega. Finalmente, y parafraseando al humanista mexicano originario de Macuspana: si no aman al pueblo por lo menos no lo ninguneen. 



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