
El teatro mexicano abre una grieta en el tiempo para que una voz femenina atraviese los siglos y denuncie, con belleza feroz, la violencia que aún marca los cuerpos de las mujeres. Se trata de La Duquesa de Malfi, una tragedia del teatro jacobino inglés escrita por John Webster, que se reestrena el próximo 22 de mayo en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández bajo la dirección de Ruby Tagle Willingham. Esta puesta en escena no es un mero ejercicio de reconstrucción histórica: es un acto de memoria activa, de resistencia escénica y de lucidez política.
Ambientada en una corte podrida por la codicia y el fanatismo, La Duquesa de Malfi nos confronta con una estructura de poder que no ha perdido vigencia: una mujer aristócrata se niega a ser propiedad de su linaje masculino, desafiando con su deseo, su inteligencia y su valentía los dictados de sus hermanos. En respuesta, se desata una espiral de violencia cuyo eco resuena inquietantemente en nuestros días.
Una tragedia de ayer que habla del presente

Ruby Tagle, reconocida por su prolífico trabajo en teatro, ópera y danza, no duda en señalar que esta duquesa es “una mujer del futuro atrapada en un sistema del pasado”. Y tiene razón. Porque lo que en la obra aparece como fanatismo religioso, control familiar y represión sexual, hoy toma la forma de feminicidios, criminalización del aborto y discursos de odio travestidos de moral. La historia de Malfi no es un fósil dramático; es una advertencia.
La puesta en escena ha sido beneficiada por el estímulo fiscal EFIARTES, con el apoyo del contribuyente aportante Inbursa. Pero más allá de los marcos legales que la posibilitan, lo que destaca es su compromiso ético y artístico con un presente herido. Tagle lo dice con claridad: “Dirigir esta obra es un acto de justicia escénica”.
Un proyecto coral de excelencia artística

La fuerza de esta producción no recae únicamente en el texto, sino en un equipo creativo que ha sabido traducir su intensidad al lenguaje contemporáneo del espectáculo. El diseño escénico e iluminación de Jesús Hernández (miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte), el vestuario de Carlo Demichelis, el maquillaje de Jimena Fernández, la música de Emil Rzajev, y el combate escénico de Ramón Márquez y Daniel Martínez, componen un universo sensorial que mezcla lo histórico con lo simbólico, lo bello con lo brutal.
El elenco, encabezado por Paulina Treviño en el papel de la Duquesa, se entrega a la complejidad emocional del drama con solidez y sensibilidad. Junto a ella, actores como Everardo Arzate, Daniel Martínez, Jorge Ávalos y Coral de la Vega, entre otros, encarnan personajes donde la ambición, el delirio y la ternura se entrelazan en un tejido trágico y profundamente humano.
Ética, estética y disidencia

“La puesta en escena de La Duquesa de Malfi ofrece al espectador una experiencia única. Es la primera vez que este clásico se monta en México con este nivel de creatividad y rigor”, afirma Daniel Martínez, productor general y también parte del elenco. La traducción y adaptación del texto, a cargo de Martínez y Márquez, respeta la poesía de Webster pero la conduce con precisión hacia los públicos contemporáneos: jóvenes, conscientes y políticamente sensibles.
La narrativa gira en torno al deseo de la Duquesa de rehacer su vida y amar en libertad. Sus hermanos, en particular el siniestro Cardenal y el trastornado Ferdinando, la vigilan como si fuera un trofeo de honor familiar. El espía Bósola —figura trágica y contradictoria— se convierte en el catalizador de una serie de eventos donde la violencia se despliega con la intensidad de una pesadilla poética.
Una advertencia en forma de arte

Tagle no duda en reivindicar el teatro como un espacio de advertencia y catarsis: “Lo que sucede en el teatro es para que no suceda en la realidad”. En ese sentido, La Duquesa de Malfi es mucho más que una obra bien producida. Es un espejo oscuro que interpela a una sociedad aún marcada por estructuras de control patriarcal, por la violencia institucional y por la precarización de la dignidad humana.
El testimonio de mujeres migrantes que asistieron a una lectura dramatizada en 2020 lo resume todo: “Gracias por hablar de lo que nos sucede a nosotras, de nuestra realidad”. El arte, cuando se compromete con lo real, puede no solo conmover, sino también reparar, al menos simbólicamente, las heridas de quienes han sido silenciadas.

Fechas y detalles
- Temporada: Del 22 de mayo al 29 de junio de 2025
- Funciones: Jueves a sábado 19:00 h | Domingos 18:00 h
- Duración: 135 minutos con intermedio
- Edad recomendada: +15 años
- Boletos: $150
- Sede: Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández

